El latido animal de Guaicaipuro: Crónicas de una protección que no se detiene

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En la calle Roscio de Los Teques, municipio Guaicaipuro, frente al Liceo Vicente Salias, el paisaje matutino ha cambiado. Ya no solo se ven estudiantes y trabajadores apurados; ahora, el protagonismo lo tienen los vecinos que, con transportadoras en mano o perros sujetos con correas, esperan la apertura de la Clínica Veterinaria de la Misión Nevado.

Lo que antes era un evento extraordinario se ha convertido en una rutina de cuidado que late cuatro días a la semana en este punto del centro de la ciudad.

El peso de la realidad se siente en los testimonios de quienes asisten. Ana Parra, vecina de la zona, resume el sentimiento de muchos al explicar que a veces se tiene toda la voluntad de cuidar a un compañero de vida, pero los recursos simplemente no alcanzan. Para ella, encontrar un lugar donde la atención no dependa de la capacidad de pago es un respiro en medio de las dificultades económicas.

Esta red de bienestar no se queda estática. Mientras que los lunes, miércoles, jueves y viernes la calle Roscio es el epicentro de la salud animal, los martes el movimiento se traslada al Parque de Los Nuevos Teques. Allí, entre el verdor del parque, el servicio se vuelve más cercano para quienes habitan en los edificios y comunidades adyacentes. Es una logística pensada para que la distancia no sea una excusa para el descuido.

Los números del primer trimestre hablan de más de 2.700 historias con nombre propio, historias como la de David Pérez, quien acudió con su perro afectado por una otitis severa. Para David, la gratitud no nace sólo del ahorro económico, sino del trato recibido. Comenta que la atención tiene el mismo cariño y profesionalismo que se encontraría en cualquier clínica privada, un detalle que marca la diferencia cuando se trata de seres que no pueden expresar su dolor con palabras.

El alcance de este esfuerzo llega incluso a los rincones más alejados gracias al esfuerzo de la alcaldía del municipio Guaicaipuro que facilita la prestación de estos servicios en estas zonas. En jornadas recientes en Paracotos y El Nacional, la interacción de la gente con los especialistas de la Misión Nevado mostró otra cara de la protección: la de los animales comunitarios.

Lindzay Delgado, protectora independiente, destaca que estas jornadas son la única oportunidad para atender a los perros y gatos de la calle que padecen enfermedades sin que nadie se haga cargo de ellos. Ver a la comunidad organizada para vacunar a un animal que no es de nadie, pero que es de todos, es quizás el logro más humano de este programa.

La prevención también tiene sus protagonistas. Carmen Ruiz, habitante de El Paso, señala que tener un centro fijo les da paz mental. Para ella, saber que puede llevar a su mascota a un control sucesivo o acceder a planes de vacunación como el de la séxtuple canina es lo que realmente evita el abandono.

Un animal sano es un animal que permanece en su hogar, y esa es la meta silenciosa que se cumple cada vez que un vecino sale de la clínica con su mascota recuperada.

Al final, la salud animal en Guaicaipuro es la suma de estas pequeñas victorias diarias. Son las ochenta y seis esterilizaciones que evitan la sobrepoblación en las comunidades, son las vacunas aplicadas en las plazas y es, sobre todo, la confianza de un pueblo que sabe que ahora cuenta con un espacio donde el derecho a la salud también incluye a los que no tienen voz.

Jesús Guerrero – Prensa Guaicaipuro

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