Entre rituales y supersticiones, Argentina se prepara para vivir una nueva final del mundo

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Sentarse siempre en el mismo lugar frente al televisor, no lavar la camiseta que visten en los partidos, comer siempre el mismo menú o incluso no mirar los encuentros son algunos de los incontables rituales a los que los argentinos se aferrarán este domingo con la esperanza de ayudar a la Albiceleste a derrotar a España y conquistar una nueva Copa del Mundo.

Conocidas en Argentina como «cábalas», estas prácticas se repiten en gran parte de los hogares cada vez que juega la selección, con la convicción de que atraen la buena suerte o ayudan a evitar la mala fortuna. Lejos de ser algo aislado, se multiplican en cada torneo y forman parte del folclore futbolero del país suramericano.

“Nuestra cábala es venir a Buenos Aires -en el 2022 también estuvimos acá- e ir a comer siempre a la misma parrilla antes del partido. En el 2022 dio resultado y ahora igual”, explica a EFE Walter Reynoso, que viajó mil kilómetros desde San Rafael, provincia de Mendoza, para ver los partidos en la capital, tal como hizo durante la coronación de Argentina en Catar 2022.

Otra de las cábalas de Reynoso, que comparte con buena parte de la afición argentina, es vestir siempre la misma camiseta durante los partidos.

Algunos, como David Vallarino, van más allá y optan por no lavar la camiseta entre partido y partido. «Tengo la camiseta toda sucia por los festejos y no la pienso lavar, y va a seguir así hasta el domingo», explicó a EFE con la indumentaria albiceleste en el pecho.

Para muchos, se trata de repetir hábitos que mantienen no solo desde la coronación en el último Mundial sino desde la Copa América 2021 y que han repetido en los triunfos argentinos en la Copa América 2024 y en la Finalissima de 2022 ante Italia.

Uno de los más comunes, sobre todo entre los más jóvenes y extendido desde Catar 2022, es colocar en el congelador los cromos de los jugadores rivales o, en su defecto, sus nombres escritos en un papel.

Estas cábalas, término que proviene de la tradición mística judía y que en el uso cotidiano argentino pasó a designar costumbres o supersticiones asociadas a la buena suerte, especialmente en el deporte, para muchos, no son opcionales, sino prácticas imprescindibles cuya ausencia, creen, puede causar una derrota.

Un helado en el minuto 60
María Sol Noguera viste en cada partido el mismo poncho celeste y blanco, que reemplazó en su casa a la bandera argentina, y al minuto 60 debe comer el mismo helado que estaba comiendo en ese mismo minuto en el duelo ante Argelia cuando Lionel Messi anotó el 2-0.

Otros, como Valentina Moreno, directamente no mirarán el encuentro para traerle buena suerte a los dirigidos por Lionel Scaloni: “Cuando empiezan los partidos, yo me voy. Un día salí de casa y cuando llegué a la esquina hizo gol Argentina. Esa es mi cábala: miro un poquito y me voy”.

En muchas familias, estas supersticiones se convierten en una ceremonia colectiva. Andrea Gómez se junta para cada partido con sus dos hijos y sus tres nietos en su casa en las afueras de Buenos Aires, donde respetan siempre la misma disposición de la sala de estar donde se ve el partido: “Nos estamos sentando todos en el mismo lugar. Están dispuestas las sillas, la mesa, todo en el mismo lugar”.

La comida también forma parte del rito mundialista: en su familia no almuerzan hasta que comience el partido, y si es necesario retrasan la comida durante horas para que coincida.

El carácter colectivo de estos rituales también genera discusiones. Algunos se niegan a ver los partidos con personas con las que presenciaron una derrota, mientras que otros excluyen invitados para mantener exactamente el mismo grupo que compartió un triunfo anterior.

Las cábalas de Milei y los jugadores
Estas supersticiones se extienden tanto a los aficionados comunes como a los propios integrantes del equipo y hasta el presidente Javier Milei.

Leandro Paredes y Rodrigo De Paul, mediocampistas de la Albiceleste, entran sin falta al campo de juego minutos antes del comienzo de cada partido y comparten caramelos en el círculo central, una costumbre iniciada en la Copa América de 2021 y que mantienen desde entonces, incluso en amistosos.

Por su parte, Milei, al anunciar esta semana que no viajaría a la final ante España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, explicó que había tomado la decisión «por cábala», ya que ha presenciado todos los partidos de Argentina en la residencia presidencial a las afueras de Buenos Aires junto a su hermana.

En 2022, las cábalas fueron también el argumento por el cual el entonces presidente, Alberto Fernández, (2019-2023) decidió no viajar al partido decisivo ante Francia.

Algunos, sin embargo, interpretan la decisión de ambos mandatarios en un sentido inverso: el temor a ser acusados de «mufa», como se conoce en Argentina a los causantes de la mala suerte, en caso de una derrota.

EFE/ Vía Alberto News

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