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El azul del cielo en la entrada de la parroquia San Antonio hoy tuvo una decoración especial. Entre risas, carreras y mucha creatividad, el Campo “La Voluntad de Dios” se llenó de la alegría infantil con la celebración del IV Festival del Papagayo, una iniciativa que puso a volar la imaginación de los más pequeños.

La actividad, organizada por el Consejo Municipal de Derechos del Niño, Niña y Adolescentes (CMDNNA), no fue solo un juego: fue un colorido homenaje al 16° aniversario de la promulgación de la LOPNNA, recordándonos que proteger a nuestra infancia también significa garantizar su derecho a la recreación y la felicidad.
Desde temprano, el campo se llenó de diseños espectaculares. Los cielos fueron conquistados por estrellas brillantes, banderas ondeantes, arcoíris de papel de seda y hasta de figuras del ídolo del béisbol, Ronald Acuña Jr., que «bateó» cuadrangulares impulsado por la brisa y la destreza de los chamos.
El evento contó con la presencia de Isbelia Sanoja de Yánez, Jofran López, Secretario de Gobierno; y Marfixia Tovar, Directora del CMDNNA.
Las comunidades educativas de los planteles aledaños dijeron presente con una energía contagiante.
Estudiantes de la UEE Arturo Uslar Pietri, el CEN 28 de marzo y el Liceo Cacique Yare demostraron que el ingenio no tiene límites.
La competencia estuvo reñida en las categorías de mejor confección y
habilidad de vuelo.
»Volar un papagayo es una herramienta fundamental para el desarrollo psicosocial. Este tipo de actividades desvincula a los niños de las pantallas y los motiva psicológicamente, potenciando todas sus capacidades», destacó con entusiasmo Isbelia Sanoja de Yánez.
Por su parte, Marfixia Tovar, Directora del CMDNNA, se mostró conmovida por la alta participación y agradeció el apoyo de todos los niveles de gobierno para hacer este sueño realidad.

»Hoy no solo volaron cometas, estamos haciendo volar los sueños de cada niño y de cada institución presente. La masiva asistencia nos llena de orgullo y nos impulsa a seguir trabajando por ellos», concluyó Tovar.
El IV Festival del Papagayo cierra con broche de oro, dejando una estela de colores en el recuerdo de los niños de San Antonio y la promesa de que, mientras haya viento y ganas de soñar, el cielo seguirá siendo el límite.
DCRP







