Únete a nuestro canal de Telegram: ¡Haz clic aquí!
En el marco del Día Mundial Contra el Acoso Escolar, la alcaldía de Guaicaipuro propone una mirada necesaria: entender que detrás de la violencia de un presunto agresor, suele esconderse una señal de alerta que la sociedad no ha sabido leer.
Cada 2 de mayo, el mundo se une para visibilizar el acoso escolar, una problemática que socava la infancia y adolescencia en Educación Primaria y Secundaria en todo el mundo. Sin embargo, para erradicar este flagelo de raíz, es imperativo girar el foco hacia un actor fundamental y, a menudo, incomprendido: el presunto agresor.
Detrás de cada empujón, de cada «chalequeo» que escala a insultos o de cada exclusión sistemática, hay un joven enviando una señal de socorro. El acoso no nace en el vacío; es el síntoma de una realidad mucho más profunda.
La raíz del conflicto: más allá del aula
Según explica María Lindarte, presidenta del Sistema Municipal de Protección Integral del Niño, Niña y Adolescente (Smproinna), las causas son multifactoriales.
«No siempre se trata de un hogar disfuncional. La situación económica, la carencia de herramientas emocionales o la simple normalización de la violencia moldean a un victimario. Ese niño que hoy agrede suele haber mostrado señales previas que, por temor o negación, los padres preferimos no ver», señala Lindarte.
La trampa de la normalización y la omisión
En el municipio Guaicaipuro, uno de los mayores obstáculos es la tendencia a minimizar la agresión. Lo que comienza como una «broma pesada» puede transformarse en un ciclo de violencia progresiva. Aquí, la figura del docente es crítica, y su pasividad puede tener consecuencias legales.
Lindarte es firme al respecto: «La omisión es una falta grave y está penada por la ley. La Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopnna) establece rutas claras según la edad del involucrado».
Menores de 14 años: Se aplican medidas de protección que buscan la reflexión y reorientación, como la asistencia a «Escuelas para Adolescentes» y programas de fortalecimiento familiar.
Mayores de 14 años: Entran en el terreno de la responsabilidad penal, donde las consecuencias son severas y los casos se remiten directamente a la Fiscalía 15.
Guaicaipuro: Un sistema en movimiento
La presidenta del Sistema de Protección, explicó que la gestión municipal no espera a que ocurra la tragedia para actuar. El procedimiento es institucional y preventivo, siendo las aristas principales como primera acción la vía escolar, donde el colegio debe levantar actas y agotar las instancias con el «Defensor Escolar» dentro de la propia institución, y si aún persiste, debe remitirse el caso hacia el Sistema Municipal de Protección de Niño, Niña y Adolescentes.
En otro plano, si la conducta inadecuada continua, una vez recibido el expediente ante el Consejo de Protección, se canaliza el apoyo integral ofrecido por la alcaldía de Guaicaipuro a través del Smproinna con talleres especializados, atención psicológica y orientación familiar a instituciones tanto públicas como privadas.
Un llamado urgente a la conciencia
La crónica del acoso escolar suele tener finales amargos. El reciente caso de un joven en Los Teques que intentó quitarse la vida —presuntamente por el temor de informar a su representante que había sido citado por incurrir en acoso— enciende las alarmas sobre la salud mental de quienes ejercen la agresión. Es un recordatorio doloroso de que la falta de comunicación puede ser fatal.
Ante esta realidad, el mensaje es claro, de acuerdo a lo explicado por Lindarte: «Si su hijo es señalado como agresor, no lo tome como un ataque personal. Es la oportunidad de corregir un rumbo que podría destruir su futuro».
La responsable de la cartera del Smproinna alertó a los docentes señalando que: «Ustedes son los primeros observadores. No teman a la ley; teman al silencio. Levantar un acta es un acto de protección».
A su vez explicó que el «chalequeo» no es un juego si alguien sufre. La verdadera valentía está en romper el círculo.
«Nuestros hijos son nuestros ángeles, pero no podemos ponernos una venda en los ojos. Solo a través de la información y la denuncia oportuna ante el Consejo de Protección, podremos transformar nuestras escuelas en territorios de paz», concluyó Lindarte.
¿Necesitas apoyo?
La alcaldía de Guaicaipuro pone a disposición el Sistema Municipal de Protección de Niño, Niña y Adolescentes, para orientar a padres y docentes. No permitas que el silencio sea el protagonista en la vida de tus hijos.
Por: Maribel Sánchez | Prensa Guaicaipuro








