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El Señor nos llama a orar conforme a su voluntad, y nos da su Espíritu para guiarnos.
A lo largo de la Biblia, se nos anima a orar. En Mateo 7, el Señor Jesucristo dice a sus discípulos que sigan pidiendo, buscando y llamando, confiando en que el Padre celestial dará a sus hijos lo que es bueno (Mt 7.7-11). Y en Filipenses 4.6, Pablo nos exhorta a responder a la ansiedad presentando todo a Dios en oración.
El pasaje de hoy nos asegura que el Señor escucha y responde nuestras oraciones, pero esta promesa está acompañada de una condición importante: debemos pedir conforme a la voluntad de Dios. Gran parte de ella está revelada en las Sagradas Escrituras, pero cuando no es así, podemos sentir incertidumbre sobre si nuestras oraciones están alineadas con sus propósitos.
Si queremos orar de manera efectiva, nuestro objetivo no debe ser ofrecer oraciones rápidas, irreflexivas o egoístas en busca de respuestas veloces. En cambio, debemos aprender a orar con sabiduría y esperar con paciencia. Además de expresar nuestras preocupaciones y peticiones a Dios, también debemos ofrecernos en sumisión a nuestro Padre, como hizo el Señor Jesucristo en Getsemaní (Mt 26.39).
Cuando vivimos rendidos y obedientes al Señor, su Espíritu nos guiará y nos dará la sabiduría necesaria para orar conforme a su voluntad.
Pastor Charles F. Stanley.









