El «Mick Jagger de los terremotos» desafía las ruinas de La Guaira para sellar el veredicto de miles de casas y liderar la mayor demolición en la historia del país

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El ingeniero estructural de renombre internacional Kit Miyamoto, a quien sus propios colegas apodan el «Mick Jagger de los terremotos», recorre las barriadas del estado La Guaira este domingo 13 de septiembre de 2026 para liderar las evaluaciones técnicas tras el devastador sismo del 24 de junio, siniestro que cobró la vida de más de 6.509 ciudadanos y dejó cientos de desaparecidos.

Fervor popular en los callejones, veredictos implacables y el semáforo de dañosSuelos blandos, fallas de ingeniería y el enigma de los derrumbes

El Gobierno de Delcy Rodríguez contrató los servicios del reputado especialista para coordinar el monumental plan de demoliciones controladas y el desalojo de tres millones de toneladas de escombros en el litoral central.

Ante este escenario, los residentes de sectores populares como La Lucha reciben al experto con euforia comunitaria, pidiéndole fotografías y solicitando que inspeccione sus paredes para dictaminar si sus viviendas resistirán o si las cuadrillas deberán derribarlas por completo.

Fervor popular en los callejones, veredictos implacables y el semáforo de daños

En primer lugar, la presencia de Miyamoto despierta una inusual mezcla de admiración y alivio entre los vecinos de la costa, quienes lo abordan continuamente entre abrazos para acelerar las inspecciones de sus inmuebles familiares.

En este sentido, el especialista atiende los llamados de la comunidad sin perder el rigor técnico frente al peligro estructural:

Sentencia técnica en mano: Miyamoto examina columnas principales y notifica con pesar a los dueños cuando una vivienda de ladrillo representa una trampa mortal que amerita demolición obligatoria.
Alternativas gubernamentales: Las comisiones de enlace explican a los damnificados las opciones vigentes, tales como edificar de nuevo en el terreno, mudarse al interior de la república o adquirir una propiedad con subsidio del Estado.

Semáforo habitacional: Los peritos implementan un código de colores donde el verde autoriza la ocupación inmediata, el amarillo advierte daños parciales reparables y el rojo decreta riesgo crítico e inhabitable.
Balance cuantitativo: Sobre una muestra de 7.000 inmuebles censados, el especialista confirmó que el 22 % sufrió pérdidas totales e irreparables, aunque insistió en que la inmensa mayoría de las edificaciones no colapsó y admite reparaciones.

Asimismo, Miyamoto elogió el optimismo y la fortaleza cívica de los pobladores de los barrios obreros, expresando profunda admiración por la voluntad de superación que demuestran las familias en medio de la calamidad.

Suelos blandos, fallas de ingeniería y el enigma de los derrumbes

La combinación mortal que derribó estructuras
Por su parte, el experto internacional analizó las causas físicas detrás del colapso instantáneo de complejos residenciales enteros en Caraballeda y sectores vecinos. Al respecto, el especialista resumió la tragedia bajo una fórmula contundente: suelo blando más edificaciones elevadas sin criterios antisísmicos equivale a colapso seguro.

Miyamoto explicó que los constructores prescindieron de las normas técnicas sismorresistentes debido a la ausencia de fiscalizaciones obligatorias en el territorio nacional, lo cual propició que las empresas contratistas recortaran presupuestos y omitieran refuerzos esenciales.

No obstante, el ingeniero aclaró que el desastre castigó por igual a torres privadas costosas y a urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela debido a la sincronía entre la frecuencia del sismo y la oscilación de los edificios altos, una dinámica geológica que paradójicamente permitió a muchas casas informales bajas salir airosas de las sacudidas.

Retiro de escombros, reciclaje y la promesa a diez años
Al respecto, los equipos de trabajo ya demolieron 39 edificaciones de alto riesgo bajo un procedimiento preventivo en el que personal de bomberos detiene las retroexcavadoras ante cualquier rastro de víctimas para realizar rescates forenses con dignidad.

De las tres millones de toneladas proyectadas por el contrato de saneamiento, las cuadrillas ya transportaron cerca de un millón hacia vertederos provisionales, preparando convenios con industrias locales para reciclar hasta un 30 % del desecho en forma de arena y acero aprovechable.

Miyamoto confía en que la reinversión de los propios ciudadanos borrará las cicatrices del temblor en una década, devolviendo la vitalidad urbana a la costa venezolana.

Con información de El País/ Vía El Público TV